¿Quién ha dicho que la clave está en las palabras?

Izquierdos

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 11/08/2017

Hace “mil años”, me tocaba hacer ocasionalmente de dependiente en la tienda de deportes de mis padres, justo cuando la fiebre del running era sólo una pequeña calentura de unos pocos. Todavía no nos había entrado la tontería y el hecho de comprar (o vender) unas zapatillas era algo mucho más natural (y racional) que hoy en día. La oferta de modelos era reducida comparada con la actual: el vendedor tenía los conocimientos justos y el comprador no se acercaba a la tienda con un presunto máster en zapatillología, ortopedia del pie, cuadro de ritmos y funcionalidades de cada modelo de cada marca de cada temporada.

Así, el vendedor ponía su oferta, el cliente su pie (casi todos dos) y una conversación, unos pasos por la tienda y un trasiego de pesetas (los úultimos años en euros), dejaban al corredor con una caja en una bolsa (con un par de calcetines de regalo dentro la mayor parte de las veces) y unas ganas tremendas de entrenar y estrenar esa misma tarde.

En esa tesitura, era difícil fallar por parte del vendedor y me atrevo a decir que también por parte del cliente (no recuerdo por aquella época a casi nadie quejándose de sus zapatillas en entrenamientos y competiciones). Pues bien: yo fallé.

Una tarde, después de varias probaturas, un cliente se fue por culpa mía sin duda, con una zapatilla del 42 y otra del 42,5. Al darnos cuenta del error, sólo tocaba esperar a que volviera, pero… nunca volvió. Y seguro que le fue bien con su par desparejado.

Hoy, “mil” años después, tengo que ir a una tienda como cliente donde ya estuve hace veinte días: gran (mediana) superficie, vendedora experta, amplios conocimientos de zapatillología por mi parte, a cambiar un calzado de montaña que compré. Del mismo número.

Y del mismo pie. Izquierdos.

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Volando por Atapuerca

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 21/10/2016

 

y como pasa el tiempo que de pronto son años
sin pasar tú por mi, detenida

 

 

creen que lo digo todo
que me juego la vida
porque no te conocen
ni te sienten.

 

Este año habrá que volver a Atapuerca. Olvidaremos el frío en pleno páramo, la cámara de llamadas, el lejano aparcamiento, el gentío y pensaremos sólo en correr y  saltar obstáculos por la magnífica alfombra de hierba que nos tienen preparada. Cada uno a nuestro modo, volaremos bajo.

 

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Putos astrónomos…

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 12/02/2016

Atención, corredores de toda la vida o runners de nuevo cuño: los últimos avances científicos en materia astronómica os deparan una pésima noticia.
La reciente detección de las ondas gravitacionales está haciendo que la comunidad científica se replantee las dimensiones del Universo, así como que varíen aspectos importantes de los conceptos espaciales y temporales, lo que nos afecta gravemente en cuanto corredores que somos. En primer lugar, debéis saber que en breve quedarán automáticamente anuladas todas vuestras marcas en todas las distancias (desde le 1500 hasta el maratón y pruebas de ultramaratón), así como que dejarán de ser fiables podómetros, GPS,s, ruedas medidoras y demás aparataje relacionado con las distancias. Asímismo, quedarán invalidadas las medidas oficiales y extraoficiales de pistas de atletismo, marcas en circuitos urbanos, señales en los árboles con pinturas de spray en parques y senderos, etc.
Por supuesto, a partir de este momento, tampoco vais a poder presumir en bares, centros de trabajo, comidas familiares y redes sociales de vuestros logros deportivos, pues serán puestos en duda con total legitimidad por parejas, cuñados u otros parientes, amigos, compañeros, followers y colegas de carreras.
Ustedes mismos.
Suicidense poco a poco y por turnos, que las funerarias no van a dar a basto. Los menos drásticos, pidan consulta a psicólogos y psiquiatras armándose de paciencia, pues las listas de espera de gente en zapatillas y medias compresivas pueden ser interminables.

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Insectívoro estacional.

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 18/07/2014

Llevo una dieta… del montón. Supongo que no será un ejemplo de equilibrio, medida y variedad, pero ni mucho menos se parece a la de una modelo emergente ni a la de un tópico sedentario y obseso televidente norteamericano.

A veces, en esta época veraniega, tomo complementos. Complementos proteínicos. Pero los tomo involuntariamente, sin querer hacerlo. Y no los tomo en la mesa, sentado, con cubiertos. Tampoco en estado líquido o semilíquido, de un bidón. Y en cantidades variables: unos días nada, otros casi nada y, rara e involuntariamente (vuelvo a repetir) en cantidades excesivas para mi gusto.

Lo tomo corriendo, durante el entrenamiento. Pero no lo llevo conmigo, me lo encuentro en el camino. Y no me detengo un momento  para asimilarlo (saborearlo sería demasiado) o para acompañarlo con agua. Es más: en ocasiones intento sacarlo de mi boca una vez que ha entrado, pero un par de toses no siempre es suficiente y acabo tragándolo.

Hoy casi se produce un cambio en la naturaleza del complemento proteínico. Lo que normalmente es proteína a base de pequeños dípteros, hoy ha estado a punto de  cambiar: esta vez ha sido un lepidóptero que me ha golpeado en los labios y casi consigue franquearlos. Pero era demasiado: demasiado grande y demasiado seco, me ha querido parecer.

Vamos, que corriendo (o pedaleando) te comes algún insecto de vez en cuando. Como en la vida.

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¡Aúpa!

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 11/07/2014

Ya sé que somos del Norte y, dicen, un poco fríos…

ya sé que tu madre te decía de pequeño que no hablases con desconocidos…

ya sé que tu pareja es un poco celosa…

Y que vas tocado,

que bastante tienes con fijarte en el suelo para no pisar una piedra que te desequilibre,

que los cascos te aíslan y vas un poco absorto con la música,

pero…

… ¡pero saluda, coño! Un “aúpa” no se le niega a nadie y, además, durante unos segundos irás más suelto.

saludo

 

 

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El tanga no es de atrezzo.

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 11/05/2013

Mientras corremos, hablamos. Y como no nos ponemos especialmente trascendentales, el fútbol, la política, las chicas, el cine, etc, suelen ser temas de conversación recurrentes. Sin embargo, el otro día y parafraseando a Benedetti, “la política condujo a la cultura” y me escuché a mí mismo mostrando una teoría posiblemente errónea pero que lleva conmigo mucho tiempo y que me cuesta abandonar porque nos hemos cogido cariño: no me creo demasiado a aquellos artistas, especialmente escritores, que reniegan de cualquier contenido autobiográfico en su obra. Me cuesta entender que nadie vuelque parte de sí mismo en un personaje africano, femenino, pigmeo y desnutrido aunque sea un señor escritor de 1,90m., obeso y de Hannover de toda la vida.

Sin embargo, mi teoría y yo parecemos atravesar una seria y profunda crisis desde ayer: más exactamente, desde que escribí el post anterior y a lo largo de todas las horas siguientes hasta este momento.

¿Qué qué ha pasado? Pues que los acontecimientos se han desarrollado de tal manera que estoy empezando a plantearme la posibilidad de que los relatos salgan de la cabeza del narrador por sí mismos, sin pasar por ningún filtro individual y exclusivo de dicho narrador. Y para muestra, el siguiente suceso:

Si ayer aparecía en mi portal una caja de seis preservativos de sabores sobre los buzones (para que el despistado dueño pudiera recuperarlos), hoy la realidad ha superado a la ficción: sin haber sido aún retirados los condones, sobre la planta que “humaniza y asilvestra” el portal, alguien ha dejado un tanga de hilo negro con ribetes rosas que, sin duda, ayuda a componer una escena potencialmente literaria.

No creo que fuera especialmente difícil elaborar un relato de cierto interés (si no se tienen grandes pretensiones artísiticas) con tales mimbres materiales y con la coincidencia temporal en que han aparecido. Y sin perderse en recuerdos autobiográficos. Solamente tirando de ficción pura y dura.

No seré yo quien lo intente. Simplemente me quedaré en la fase de especulación en torno a la propiedad de los objetos y en demostrar mediante imágenes la veracidad de lo contado.

*Si algún lector llega hasta aquí sintiéndose huérfano de información previa, le recomiendo la lectura del post anterior: el titulado “Condones vecinales”.

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Cinco de ciento sesenta y ocho.

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 02/05/2013

Decía algún pensador con tiempo y ganas de pensar y de pasear que nunca debemos confiar en una idea que no se nos haya ocurrido mientras caminamos. Traída la frase al terreno que pisamos algunos (las pistas, los caminos, las carreteras que transitamos corriendo) alguien con proyección mediática modelaba a su conveniencia la idea y lanzaba a las ondas radiofónicas la siguiente teoría: Corriendo se nos ocurren las mejores ideas, las soluciones a problemas que nos angustian y la cabeza funciona mejor cuando las piernas están ocupadas colocando un pie por delante del otro alternativamente.

No sé si será verdad (aunque me temo que sí). Lo que me da rabia es que raramente sobrepaso las cinco horas semanales corriendo. Ciento sesenta y tres horas cada siete días en las que vete tu a saber en qué estaré pensando.

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La biblioteca

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 19/01/2013

Existe una novela cuya sola visión o recuerdo me produce una tristeza infinita. La he leído dos veces: la primera llegó a mis manos por casualidad y, sin querer,  tuvo cierto efecto terapeútico. La segunda lectura llegó catorce años más tarde tras buscarla premeditadamente en una biblioteca. La leí sólo de forma “oblicua” (ya “me la sabía”) y, al contrario que la vez anterior, su efecto fue más que lacerante.

Ayer he pasado media hora en la biblioteca que hay junto a mi casa, un reducto de actividades de lo más diversas y un lugar con una afluencia agradablemente sorprendente atendiendo a su naturaleza. A la vuelta, trasteando con el móvil se me ocurrió escribir el siguiente tuit: Hoy en día, en las #bibliotecas se hace de todo además de leer libros. Y no es ningún reproche sino todo lo contrario. Hay vida en ellas.

Me llevé dos libros prestados. Uno de ellos era Los libros arden mal, de Manuel Rivas. El otro, uno del que sólo me interesaban las veinte últimas páginas, las que relataban algunas experiencias personales sobre el mundo del correr (de carbohidratos, fartleks, isquiotibiales y ritmos, esta vez tocaba pasar).

Catorce horas después del préstamo de libros y con una noche de por medio me he escuchado decir a mi mismo en una conversación (por supuesto de forma metafórica): “Está claro. No voy a quemar la biblioteca”.

Es realmente llamativo cómo funciona nuestro subconsciente. No tengo muy claro si es del todo casual la coincidencia entre el libro elegido para leer entero, el tuit escrito después, el comentario realizado  por la mañana y el hecho de que junto a la cola del préstamo, sobre una mesa, estuviera expuesta junto con otras, esa novela que he leído dos veces y que me inquieta y entristece tanto.

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Obsolescencia

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 05/01/2013

Un día cualquiera de los años 80, la palabra “obsoleto” dejó de ser casi un cultismo para pasar a formar parte del vocabulario más común. Ese día fue aquel en el que a Felipe González le dio por incluirla en alguna declaración a los medios de comunicación. A dicha declaración, supongo que le seguirían muchos “obsoletos” más salidos de la misma boca y otras centenas de “obsoletos” pronunciados primero por sus acólitos y después por el resto de la sociedad. Salvo al dueño de un bar que frecuentaba por entonces que convertía el “obsoleto” en “asoleto”, el término nos acompaña desde entonces.

Muchos años después, un documental muy visto y mucho más comentado, puso nombre a algo que todos nos barruntábamos pero que no sabíamos nombrar. Dicho documental nos mostraba cómo gran parte de los productos que consumimos tienen una vida limitada; mucho más limitada de lo que gustaría a los usuarios. Era la obsolescencia programada: aquello que tu madre te contaba cada vez que había que sustituir la lavadora, la nevera o la batidora, demasiado pronto según su inocente criterio.

Hoy sufro yo en mis piernas lo mismo que la cocina de la casa de mis padres llevaba años padeciendo. Cuando Felipe González dejó paso a un señor con el bigote y las ideas igual de desagradables, yo era ya un consumidor de zapatillas de correr que, además de salirme gratis, tenían una durabilidad más que aceptable. En aquel tiempo caían los kilómetros, el barro y los charcos superaban a veces la altura del tobillo, los ritmos eran bastante más rápidos que ahora y el calzado duraba temporada y pico si no más y sin ningún problema.

Tras dos legislaturas y media sin correr, los últimos cejazos de Zapatero y el primer año del Señor de los Sacrificios han coincidido con mi vuelta a las carreteras y a los caminos. Pues bien: en este tiempo me he dado cuenta de que las Brooks, las New Balance (y unas Asics despistadas por el medio) no son lo que eran. Por ello, me han caído en la boca mis escupitajos hacia arriba cuando me reía de aquellos que decían que la vida media de unas zapatillas duraba lo que tardan en hacerse 900 kilómetros.

Ahora, llegado ese número de sólo ¡tres cifras!, mis tendones de Aquiles y sóleos comienzan a aullar pidiendo “neumáticos nuevos”. Y en ello estoy. En ello y en el convencimiento de que mi organismo tenía también, como no podía ser de otra manera, su obsolescencia programada.

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Treinta metros

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 01/12/2012

Salir del salto ahogado. Trastabillado. Sentir durante un momento (otro) el empacho de ácido láctico en los músculos y volver a concentrarte. Medir la zancada e intentar recuperar la coordinación en la medida de lo posible, aun sabiendo que volverás a perderla cuando el obstáculo se acerque. Porque, en la última vuelta, son los tres troncos apilados los que se acercan a ti, los que te ponen a prueba y deciden si eres digno de cruzar la meta quinientos metros después*.

*El texto anterior no tenía que aparecer por aquí, pero se me ocurrió compensar de esta forma un “fuera de plazo” y, de paso, dar un poco de vidilla a este blog languideciente.

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Como una carrera.

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 02/07/2012

No pienso caer en el lugar común ese de… “La vida es como ____________”.  Aunque a veces se le parezca mucho.

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escapando

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 17/06/2012

Se levantó bastante después de despertarse y sin haber descansado. Una vez en pie, no se cumplió el ritual repetido decenas de veces sino que todo fue transcurriendo de una manera fría y como desangelada.

Cuando cogió el coche parecía un autómata, más bien un dummy que no siente ni padece aunque sufra un golpe espectacular. Sólo al llegar a su destino hubo unos minutos que recordaban a los de casi siempre. Quizá por aquello de la pertenencia a un grupo y por adecuarse a los convencionalismos sociales del momento y de la situación, la última hora antes de la salida se ajustaba al guión habitual.

Incluso, la primera parte de la carrera fue, podría decirse, impecable. Todo parecía funcionar hasta el segundo avituallamiento, cuando un chorro de agua mayor y más frío de lo normal dejó su cabeza helada y un escalofrío demasiado persistente a lo largo de su columna vertebral. A partir de ahí, malestar físico, respiraciones desacompasadas y pensamientos negativos recurrentes que oprimían en el pecho cada vez más.

A las diez en punto, pasaba por tercera vez junto a la Catedral. Una, dos, tres, cuatro campanadas. Dos más, otras dos y dos más. Cinco campanadas más. Y otras cuatro. Sólo dejaron de sonar las campanas cuando escuchó la sirena.

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Running fashion

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 29/09/2011

Esta tarde (noche) he salido a entrenar. No sé porqué pero desde que estaba en el coche cambiándome de ropa, me ha venido a la cabeza Reyes Estévez. Mientras estiraba me imaginaba que a los corredores o paseantes que circulaban junto a mí, les estaría recordando a Reyes Estévez.

 Al empezar a trotar, todavía entre farolas y coches aparcados, veía mi silueta todavía con un poco de color y me parecía que era la silueta de Reyes Estévez. Ni el ritmo, ni la zancada, ni el movimiento de brazos eran propios de él, pero yo me miraba hacia abajo y había algo que me recordaba a Reyes Estévez.

Tras la carrera continua llegaron los progresivos y los descansos entre cada uno de ellos. Andando lentamente, a veces con los brazos en jarras, volvía a mirarme y allí estaba él usurpando mi sitio, o al menos eso percibía yo.

Un poco incómodo, tras volver a estirar reconociendo en cada ejercicio al atleta catalán, decidí que era hora de coger el coche y volver a casa. Durante el trayecto todo ha ido bien, pero al aparcar y poner los pies en el suelo he descubierto los pies de Reyes Estévez sosteniéndome. Mitad confuso y mitad enojado conmigo mismo, he entrado directamente al baño y, por fin, una vez en la ducha, todo ha vuelto a la normalidad.

El día, sin embargo, ha acabado bien, igual que empezó. Sólo se ha visto empañado por ese pensamiento recurrente durante el entrenamiento. Ah, también por el olvido de una pequeña parte de la ropa de correr al hacer la bolsa esta mañana. Menos mal que uno tiene recursos.

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Pre-benjamines que se dopan.

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 18/09/2011

Una gorra.

Un silbato.

Un globo.

Una bolsa de Cheetos grande.

Otra bolsa de Cheetos grande.

Diez caramelos.

Cuatro galletas (integrales, eso sí y elaboradas con aceite de oliva).

Un pastelito llamado Bracito envasado en plástico.

Otro pastelito del mismo tipo, con forma aproximadamente de magdalena, rellena de chocolate. De mucho chocolate.

Esta era la composición de la bolsa que daban a todos los niños que participaban en la actividad “Atletismo Divertido”, celebrada con motivo de la Semana Europea de la Movilidad. Sin duda, un menú saludable y acorde con la actividad.

Después del calentamiento, los juegos,  las carreras, los relevos, los saltos, los lanzamientos,… el asalto de la bolsa.

Si Abebe Bikila  hubiera conocido los Cheetos…, correría calzado para no pisarlos y no tener que hacerse cuarenta y dos kilómetros con el tufillo en los pies.

El que de joven no trota, de viejo galopa.

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 12/09/2011

No le pega el título al post. Bueno, quizá sí. O no. O por el tema no, pero por el contenido sí. O al revés. Yo que sé, pero el caso es que ahí va.

 

Siempre se mofó de su cuñado, quizá justamente, pues estaba realmente obsesionado con lo del deporte. Pero un día, a sus sesenta y tantos años, se vio inmersa en la rutina de andar todos los días unos pocos kilómetros y apuntándose a la piscina.

 

Me lo contó un día por la calle, cuando lo encontré cámara en mano y, como buen pajarero, mirando hacia la copa de los árboles del parque: “Sólo me faltaba eso. Yo paso de ponerme un chandall y ponerme a correr. Yo madrugo, me doy un buen paseo y de paso hago alguna foto, que tengo por aquí controlado al picapinos, al trepador azul y a la garza en el río”. Hoy me lo he encontrado con el chandall y trotando, sin cámara, pero con gafas de sol. Ya se las quitará.

 

“Me planté con 49 años y 110 kilos metidos en mi 1,70 de estatura. El médico, después del enésimo chequeo con pésimos resultados, me dijo que o dejaba de darme tralla y me empezaba a mover o me moría. Y me soltó que nada de andar, que tenía que correr. Al principio corría vestido de calle y con zapatos desde el portal hasta la esquina. Cincuenta metros y me ahogaba. Si llovía, corría con el paraguas”.

 

Cada día me encuentro con más ejemplos similares a los anteriores (todos reales). El que no hace deporte de joven, lo hace de viejo.

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Apaaa

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 23/08/2011

Apaaa

                                      Apaaa                                                                                                                          Apaaa

                                                      Apaaa                                                                                                                                                                           Apaaa                                          Apaaa

                                                                                                                                    Apaaa                                                             Apaaa

                                                                                                                                                               Apaaa

                                                                    Apaaa                                                                                        Apaaa

¡Qué gran entrenamiento!

el dalle

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 07/07/2011

A José Luis le cambió la vida cuando murió su mujer hace tres años. Desde entonces, vive en la casa de su pueblo en régimen de una curiosa “libertad condicional”. Cada quince días se presentan en casa su hija, su yerno y los dos nietos y, además de pasar el fin de semana con él, le someten a una cariñosa pero estricta inspección general: comprueban lo que ha comido, certifican que ha tomado su medicación diaria y aprueban o no el estado de su aliño y el de la casa. Bien es verdad que también llenan su nevera, hacen las coladas que se necesiten, airean las estancias que él solo ya no usa y, sobre todo, le proporcionan una compañía y un afecto que no le sobran en su casi desierta aldea de los montes de Cantabria.

En la última visita no superó el examen y, amparándose en el artículo “Papá, te veo muy flaco y con un color pálido que no me deja tranquila”, su hija decidió llevárselo a Burgos una temporada. “Sólo quince días, los justos para que comas en condiciones y para que te vea el médico y te haga unos análisis”.

Medio resignado y medio aliviado, pues él tampoco se sentía demasiado bien últimamente, hizo la misma maleta que ya había tenido que llenar un par de veces el último año por el mismo motivo. En el momento de meterla en el maletero y antes de ocupar el asiento del copiloto que su hija le había cedido, dijo a su yerno: “Espera, espera.  Se me olvida una cosa. Haz un poco de hueco entre las maletas”. Se acercó a la casa, abrió una puerta lateral, la que daba al pajar y salió con el dalle al hombro y una bolsa de deporte de hace “mil años” con la cremallera rota.

– Pero Papá…

– Deja, deja, que en Burgos no tengo nada que hacer y así me entretengo.

Esta mañana, mientras corría por el Parque del Parral, había un señor segando. Como la mujer que hace su recorrido con los cascos puestos o quien pasea al perro.

Estar fino

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 18/06/2011

Pocas veces he asisido a eventos tan exclusivos (que no excluyentes) como el que me ha ocupado parte de esta tarde. La entrada al mismo ya ha sido lo suficientemente ceremoniosa: todos los que cruzaban la verja de entrada lo hacían en pequeños grupos, familias en muchos casos que acompañaban a uno de sus miembros en un momento importante de su vida. Desde la verja a la puerta del edificio, los cien metros de distancia eran recorridos lenta y levemente, como si no se quisiera hacer ruido o castigar el suelo. Los directamente protagonistas del acto andaban mirando a derecha e izquierda y de forma escrutadora al resto de sus homólogos.

Por supuesto todo el mundo guardaba una exquisita uniformidad, como si una norma no escrita en ningún lado exigiera su cumplimiento. Los hombres acudían con un look más que estudiado: gente delgada (o muy delgada), morena, muchos con gafas de sol de estética deportiva y vestidos con bermudas, camisetas técnicas de algún color estridente y calzados, bien con chanclas, bien con zapatillas deportivas tan estridentes como las camisetas. Salvo que no complementaban su imagen con barba de tres días, la apariencia de las pocas mujeres presentes con rango de no acompañantes no difería mucho de la de los hombres. Quizá sólo un pelo más largo, no rapado, podría marcar la diferencia. Por supuesto, la mayor parte de ellos y ellas portaban una pequeña mochila a sus espaldas.

Una vez en el edificio, pocos cruzaban demasiadas palabras, salvo aquellos que se reconocían después de haberse visto en algún acontecimiento similar anterior. Cuando algún encuentro de este tipo se producía, el adjetivo más empleado para halagar al hallado era “fino”. “Coño, que fino te veo”. “Estás fino, fino”. A la despedida, el calificado de “fino” se marchaba más que satisfecho de la opinión de su compañero y con una buena dosis de optimismo para el día siguiente. A buen seguro, la iba a necesitar.

seria fantàstic pensar con todo el cuerpo

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 15/06/2011

Llevo unos días pensando con las piernas, de ahí la improductividad bloguera. Hasta el domingo al mediodía, cuando el dolor en las dos extremidades impida cualquier tipo de reflexión y vuelva el cerebro a recuperar algunas de sus habituales funciones, que nadie espere un post diferente a un refrito (como se decía antes de saber lo que era un corta y pega).

 

Seria tot un detall,

tot un símptoma d’urbanitat,

que no perdessin sempre els mateixos

i que heretessin els desheretats.

Seria fantàstic

que guanyés el millor

i que la força no fos la raó.

(…)

Seria fantàstic

no passar per l’embut.

Que tot fos com és manat i ningú

no manés.

¡Y que el sentido común nos ayude a interpretar lo que está pasando en Barcelona, alrededor de su Parlament!

 

 

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Crónica de un entrenamiento

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 20/05/2011

Ayer disponía de 50 minutos de paréntesis en el trabajo. Perfecto. Cinco para calentar y estirar, quince para ducharme y vestirme y 30 para salir a correr. Un poco escaso pero era lo que había.

A los siete minutos de carrera, ya fuera de la carretera local y en pleno bosque, las ideas ya habían dejado de atropellarse y mi cerebro se había quedado sólo con una. Disfrutando del entorno, con las piernas moviéndose de manera autónoma y pensando en la posibilidad de estrenarme en alguna carrera de montaña, de repente, sucedió.

Mi velocidad pasó instántaneamente de 13 a 0 kms/h y quedé por un momento brevísimo inmóvil y en una posición impropia para correr. Mi cabeza también parecía haber perdido el control sobre el cuerpo. Todo ello en un segundo.  Inmediatamente después todo había pasado. Volvía a estar corriendo, con el pulso un poco más acelerado quizá y sintiendo mucho calor en el exterior de la pierna derecha, entre la rodilla y la cadera, igual que lo sentía en la palma de la mano del mismo lado.

El resto del entrenamiento transcurrió con normalidad si no fuera por la asimétrica temperatura corporal y por el cambio espontáneo de opinión en cuanto a la participación en carreras off road.

Hoy por la mañana me he levantado con un dolor leve en el pecho, como si hubiera dormido en posición forzada o como si hubiera realizado  algún movimiento brusco. También con ganas de investigar el suceso de la vispera, por lo que he repasado artículos atrasados sobre atletismo y salud de revistas especializadas, he entrado en páginas de Internet para corredores hipocondriacos y frikis a partes iguales y he consultado a colegas relacionados con el mundo sanitario.

Todo ello para llegar a una conclusión. Lo de ayer fue, utilizando terminología a caballo entre el cientifismo y el argot, una hostia. Una buena hostia.

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