¿Quién ha dicho que la clave está en las palabras?

Biblioterrorismo.

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 17/02/2018

Encapuchados. La cámara de videovigilancia dejaba ver a seis encapuchados vestidos de negro que irrumpieron en la madrugada del  viernes en la Biblioteca Miguel de Cervantes en Burgos y, que una vez dentro, procedieron a “subvertir el orden de los libros en un acto de justicia social y literaria” según reflejaron en el “Manifiesto por un nuevo orden” que dejaron tras su marcha pegado en la puerta principal del edificio.

Las autoridades, encabezadas por el Concejal de Cultura de Burgos han calificado el hecho de bilioterrorismo y aseguran que se revertirá la situación con la mayor diligencia posible pero, al mismo tiempo, han surgido voces discrepantes que inspiradas por el manifiesto apoyan la nueva disposición de los libros así como los motivos para el cambio.

A las nueve de la mañana del viernes, cuando los bibliotecarios llegaron a sus puestos de trabajo, no percibieron ningún cambio notable hasta que uno de ellos comenzó a colocar de nuevo en los estantes los libros que los usuarios habían depositado horas antes en el Buzón de devolución de préstamo. El citado funcionario que según sus palabras “ya coloca los libros de memoria”, ha sido el primero en comprobar cómo los libros estaban cambiados de posición y quien dio la voz de alarma a sus compañeros. Posteriormente, diversas sencillas comprobaciones les ha hecho llegar a la conclusión de que los libros seguían ordenados según marcan las reglas… salvo en un apartado.

Aquellos ejemplares que hasta hace dos días ocupaban las baldas más próximas al suelo quedaban ahora a la altura de los ojos de quien recorría las estanterías mientras que los estantes más bajos eran ahora para los volúmenes que antes se aprovechaban de una posición privilegiada y que eran objeto de gran cantidad de préstamos, no siempre debido a su calidad sino también gracias a su visibilidad.

Y es que ese era el objetivo de los activistas encapuchados. Como reflejaban en el manifiesto, pretendían “sacar del prácticamente subsuelo unas cantidades ingentes de saber, de arte y de potencial placer para los lectores,  condenadas por un capricho alfabético y mobiliario a partes iguales, al olvido y a la invisibilidad”.

En el último día y medio, se ha podido comprobar la inusitada repercusión social de la acción perpetrada , hasta el punto de que no hay un tema de conversación diferente entre los vecinos y los visitantes que este fin de semana disfrutan de las fiestas en honor al santo que da nombre al barrio.

El debate ha llegado incluso ha condicionar el desarrollo del programa de fiestas y a colarse en los diferentes actos públicos programados. Ayer mismo, durante la verbena, una de las integrantes de la orquesta contratada interrumpió su actuación para posicionarse a favor de los postulados del manifiesto al grito de ¡Contra la tiranía del alfabeto, rotación! ¡Ningún libro condenado a vivir arrastrado indefinidamente! Muchos de los presentes, botellín en mano, secundaron el alegato de la cantante con un sonoro ¡”ro-ta-ción, ro-ta-ción”!, al tiempo que otros, con notorio disgusto permanecían en silencio o intentaban acallar la reivindicación.

Entre el público se encontraba uno de los voluntarios que el Consejo de Barrio había reclutado para colaborar en el tradicional reparto gratuito de cecina cocida que, sin quererlo, se había convertido en  portavoz vecinal de los que defendían la distribución tradicional e inamovible de los fondos de la biblioteca. Aducía este portavoz que autores y títulos que en esta biblioteca “padecen” una localización desventajosa, en otras instalaciones no ocuparían el mismo lugar, con lo que la situación  quedaba igualada. Achacaba al grupo de activistas y al movimiento social que había desencadenado, su estrechez de miras “al pensar sólo localmente y no globalmente”.

Y por supuesto, como en cualquier asunto de controversia, aparecieron los opinadores equidistantes: aquellos que no veían menor problema en el orden de los fondos y que sólo encontraban inconveniente el hecho de que “los habitantes de cada distrito de la ciudad tuviera conocimientos y gustos literarios diferentes, en función de la situación de cada libro en las estanterías de la biblioteca de su zona”. Para apoyar su tesis, mantenían que su teoría explicaría por ejemplo la razón por la que los habitantes del pueblo que protagonizan Amanece que no es poco, la película de José Luis Cuerda, profesasen “auténtica devoción por Faulkner”. Sin duda ninguna, debido a la idónea situación de la obra del escritor estadounidense en la biblioteca local.

 

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