¿Quién ha dicho que la clave está en las palabras?

Lectura alternativa

Posted in Uncategorized by nachoenfuga on 07/09/2013

Le habían dejado un libro. Quien lo hizo le había advertido de que le prestaba una novela “con dos caras”: el relato permitía disfrutar del estilo y de la técnica del autor, capaz con con la máxima parquedad de palabras de transmitir sensaciones, texturas, olores, emociones,..,, , pero, al mismo tiempo prevenía el prestatario ante la dureza del texto y recomendaba mantenerse fuerte mentalmente para  soportar el mundo crudo, inclemente y desolador que la novela reflejaba.

Ante esta perspectiva, decidió poner en práctica algo casi nuevo para él: dirigirse a la biblioteca para encontrar otra novela que hiciera de contrapunto a la anterior. Algo cuya lectura le produjese un placer en forma de humor o de optimismo. Pensó incluso que un relato erótico podría cumplir bien esa función.

Llegó a la biblioteca y recorrió las estanterías partiendo desde la A, a la búsqueda de un título que le sorprendiera por desconocido o esperando hallar alguno conocido que nunca antes tuvo oportunidad de leer. No había llegado a la M cuando le dio por pensar en la desgracia que sufrían muchos de los libros de cualquier biblioteca pública: esos ejemplares  que ocupaban la balda más baja y que vivían permanentemente casi a ras de suelo sí que podrían hablar sobre soledad, inclemencia y desolación.

Marchó sin lectura alternativa.

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2 comentarios

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  1. JaviTC said, on 09/09/2013 at 09:09

    Cada mes deberían ir cambiando los libros de abajo y pasarlos a la balda de arriba, rotando todos los demás una balda hacia abajo. Y así sucesivamente. O quizá, un día a la semana, los usuarios sólo podrían coger libros de la balda de abajo. Soluciones hay varias, es cuestión de voluntad política el ponerlas en marcha. Y de habilitar los recursos técnicos y humanos necesarios. Y de contar con la aprobación de los usuarios. Y de comunicarlo eficazmente para que la gente no se haga un lío. Y, sobre todo, de convencer a los libros de las baldas de arriba para que no se amotinen o la armen, acostumbrados como están a años de privilegios.

    Otra cosa, de otro orden totalmente distinto, es que probablemente hay libros con mayor tendencia a la depresión que se sentirán solos, inclementes y desolados estén en la balda que estén. Y libros alegres, optimistas y esperanzados que estarán a gusto con su suerte incluso estando en el peor rincón de la sala. Es lo bueno de una biblioteca, que cada libro es único.

  2. nachoenfuga said, on 09/09/2013 at 09:49

    Respecto al primer párrafo, se lo diré a mis allegados bibliotecarios, que son casi una decena. Les daré también tu nombre y dirección, por si quieren hacerte una visita para celebrar tu idea esa de la Mudanza Permanente (como Trotski, pero cargando con los libros).

    Y la metáfora… digna de una balda central, a la altura de los ojos, en el pasillo ese que da a la cristalera y en el que ta da el solillo en la espalda mientras lo recorres despacio en busca de algún título.


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